Los gatos


OREJAS:


Treinta y dos músculos individuales en la oreja le permiten oír direccionalmente.Puede mover cada oreja independientemente de la otra. Gracias a esta capacidad, puede mover su cuerpo en una dirección y apuntar sus orejas en otra. La mayoría posee orejas rectas y erguidas: a diferencia de los perros, las razas con orejas caídas son extremadamente raras (la raza Scottish Folds es una de las excepciones por mutación genética). Cuando está enfadado o atemorizado, instintivamente reclinará sus orejas hacia atrás, cubriendo los canales auditivos.


PATAS:

Al igual que los perros, son digitígrados: caminan directamente sobre los dedos de sus patas. Son capaces de caminar minuciosamente, ya que todos los felinos colocan su pata trasera casi directamente sobre la huella de su pata delantera correspondiente, minimizando el ruido y el rastro visible. Esto también proporciona la sensación de terreno firme para sus patas traseras mientras caminan a través del terreno. Mientras que las patas delanteras tienen cinco dedos, las traseras sólo poseen cuatro.
Como muchos depredadores, tienen garras retráctiles. Las garras están cubiertas por la piel que rodea las almohadillas de los dedos, que sirven para conservar afiladas las garras, previniendo el desgaste por contacto con el terreno. Estirando o golpeando a la presa con las patas, logran tensar los tendones que las operan, forzando así la extensión de las garras.
Está extendido el mito de que los gatos siempre aterrizan sobre sus patas si sufren una caída. Se denomina reflejo de enderezamiento a esta capacidad,pero no siempre un gato consigue recobrar la posición ideal antes de alcanzar el suelo. Las caídas desde lugares elevados suponen riesgo de heridas, que pueden ser graves.

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